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Resiliencia en el núcleo: por qué la tecnología financiera de su empresa debe estar preparada para cualquier tormenta

Autores: Eric Heurtaux y Morgan Hammersley

“Prepararse para el futuro” era una de esas expresiones tranquilizadoras que se podían incluir en una presentación estratégica y dar el tema por cerrado. Últimamente, ha empezado a parecer un lujo.

 

Las sacudidas inflacionarias, las interrupciones en las cadenas de suministro y las tensiones geopolíticas llegan con poca antelación, a veces al mismo tiempo, y nunca respetan una hoja de ruta.

 

Para Eric Heurtaux, CEO de Planet, la ambición se ha vuelto más práctica: conseguir que la infraestructura de pagos, la tecnología de cambio de divisas y el software para hostelería y retail sean capaces de resistir cualquier tormenta. No se trata de ser invencibles, sino de tener una visión realista de lo que puede fallar y estar preparados para seguir operando cuando ocurra.

 

Los sistemas que nunca se caen son el objetivo, aunque también una aspiración que a veces genera expectativas difíciles de alcanzar.

 

Vivimos en un mundo de aplicaciones elegantes y procesos de compra con un solo clic, pero Morgan Hammersley, CTO de Planet, se apresura a señalar lo que hay detrás.

 

“Los pagos parecen modernos y sencillos en la superficie, pero cuanto más fácil resulta para el cliente final, más compleja suele ser la infraestructura que funciona entre bastidores”, afirma.

 

“Gran parte de la infraestructura bancaria y de pagos en la que se apoya el ecosistema fue diseñada hace años y ha tenido que evolucionar continuamente a medida que avanzaban las expectativas de los clientes, la regulación y los volúmenes de transacciones.”

 

Diseñados para adaptarse, diseñados para aprender

La fragilidad, señala Morgan, proviene de la enorme cantidad de conexiones de las que depende el comercio moderno.

 

Los sistemas de hostelería y las plataformas retail tienen que comunicarse con el punto de venta. El proceso de pago debe identificar la moneda correcta y el estado de exención fiscal. Las comprobaciones antifraude, los reembolsos y las conciliaciones deben sincronizarse en segundo plano. Cuando una de estas conexiones se ralentiza o un tercero modifica una API en el momento equivocado, el impacto se nota de inmediato en la caja o en la pantalla de reservas.

 

“Los últimos años han sido inestables a nivel global, por lo que nos hemos centrado en incorporar la resiliencia en el núcleo de nuestro negocio”, explica Eric. “Planet hoy no es la misma empresa que hace dos o tres años. Hemos hecho el trabajo duro, renovado nuestra gobernanza y el equipo directivo, e invertido de forma significativa en infraestructura y procesos”.

“Los pagos parecen modernos y sencillos en la superficie, pero cuanto más fácil resulta para el cliente final, más compleja suele ser la infraestructura que funciona entre bastidores.”

Como la compañía puede ofrecer tanto soluciones integrales como componentes individuales, tiene una visión más amplia del ecosistema real que la mayoría de las empresas. Esa amplitud resulta crucial cuando algo falla.

 

El trabajo realizado en segundo plano se ha traducido en una reducción significativa de los incidentes críticos, así como en una recuperación mucho más rápida cuando surgen problemas. Igual de importante es que cada incidencia se convierte en una oportunidad para reforzar procesos, mejorar herramientas y volver más fuertes.

 

En un mercado volátil, el socio más valioso rara vez es el que hace las promesas más ambiciosas. Es quien ha realizado el trabajo silencioso y poco vistoso, y puede mantener la operativa en marcha mientras las circunstancias cambian.

 

Aviso:
Este artículo se publicó originalmente en The Telegraph y se reproduce aquí con autorización. La versión original también puede consultarse en el sitio web de Business & Industry. Todos los derechos pertenecen al editor y al autor originales.